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Ha muerto el rey del Pop, también ha muerto el pequeño saltamontes y hasta un ángel. A Farrah la dejo a parte; en parte y reduntante por un estadio de lúcidez en sus últimos días, los demás no tuvieron tiempo para más. En verdad, os digo--homilía mía, que coño, a ver si me excomulgan de una puta vez, gratis—que me importa un carajo en la medida que la muerte de cualquier hombre me disminuye—citar a Donne queda solidario—en el resto para el resto, mamones ávidos de iconos disminuidos. Este último, Jackson, no ha muerto en Bangkok de “casualité” y el mundo llora. Normal, y que os den. Bien que "Thriller" sea lo más, pero vamos, el inventor de la penicilina no es. Lo única lectura que obtengo, y últimamente obtengo nadas, es que a todo—o casi—les gusta que les coman la polla, que les digan cuan estupendos , inigualables, insuperables—y todos los ·in”- lo putos genios que son. Esto es, no importa, el éxito mata a cualquier nivel; los feladores y plañideras estarán al acecho como setas adoradoras y te haran un pequeño dios, y si una osa—de osadía, no de oso, para los de la LOGSE—levantar la voz en algo que no te parece, significa exilio. Es sabido que el emperador lleva traje nuevo y es amigo de Berlusconi; el emperadorcillo toma unas cañas y sonríe al primer capullo/a que le sonríe a él, y después se va a su casita—si es follado/a mejor—y es feliz ¡Larga vida al rey! pero lejos a poder ser, para no vomitar, y no decirle que, en realidad está en pelota picada y que se puede morir, mañana. Cómo decirte que no eres lo que te dicen que eres, tal vez seas más, pero no en la medida venérea que ostentas. No te salves. Piedra tengo, puño cerrado, mano izquierda. Querido, pásate por la tintorería o, en su defecto, por un lavado de bajos, de coche, naturalmente.