sábado, 15 de diciembre de 2007

TODOS SE HAN IDO.

Porque soy mujer
no quiero morir en el intento
de acotar los deseos lascivos y redondos,
como historias de ojos.
No hay nada en la noche
que sostenga la infiel masturbación de los lisántropos agazapados.
No hay nada en la noche
que no sea tan sólo noche.
Nos escondemos detrás de las sábanas
impolutas de pecados,
muestreo incapaz de los que no fornican
a la luz sonora sin Ray-Ban o protección ocular.
Mentimos y me miento.
Espero.
Todos se han ido,
engarzados en sueños profundos o livianos,
los que no serán y son.

Todos se han ido.
Busco un vibrador para mi atrofiada mente
que reclama movimiento y rezuma
el espiritoso néctar de un arma en la sien o un trío de ases
o el quinteto de la muerte.
Avanzan los pliegues en el viaje efímero,
el que va sin necesidad de maletas, ni estancias,
de la cabeza al interior de una cueva solitaria y nocturna, hormiguero fugaz que siempre quiere más.
Nocturnidad y alevosía
en el acto de introducir dedos y masajear lo propio.
Es entonces cuando sobreviene la humedad frenética. Inusitada.
El placer de los extraños,
me lleva a marcar records
a jactarme en madrugadas de ser una gran amante de
mi misma.

De "Las verdades prohíbidas"

1 comentario:

J. J. García Rodríguez dijo...

¡Uh, Dios mío! Te habías dejado la puerta abierta, y yo...

No en serio, me parece estupendo el tema que traes entre manos... Cada día menos tabú, gracias a chicas como tú.

Esto... Mejor voy poner algo de música a ver si se me bajan los colores y se rompe un poco el hielo. Qué vergüenza, oiga.

http://es.youtube.com/watch?v=Cui7YgKXXhg