domingo, 19 de abril de 2009

No, no lamento nada.





















Las hazañas diarias/ilusiones del día/ las más pequeñas cosas:/palabras compartidas/
útiles, generosas. A.Costafreda

Se rompen los témpanos irisados de fractales fraccionados. Duele el viento cuando aun no me ha rozado: las hemorragias interiores. Remuévase la turbia sangre portadora de ruegos para titanes exiliados. Una voz muere en el camino, entre ondas de tecnología punta. Y no hay voz, no la oígo, la recuerdo pero no la oígo. Me jode recordar que estoy recordando. Siempre defendiendo la memoria colectiva, maldigo la memoria individual, emocional, puta en lastre que me lleva y me corroe; sin embargo, la sustento con ambrosía de noches novísimas, la retroalimento con mis dedos y se mueren los recovecos al sentir sin sentir. Me fue concedida para verte, la vida, y la vida se me va en compulsiones dáctiles con dueño invisible. No puedo hacer menos que adorarte como se adora en altares a una deidad esquiva. Non, rien de rien/ Non, je ne regrette rien/ Zurzo mil razones en una alfombra escarlata, la acera de mi lengua se extiende impoluta, por si viniere tu boca. Aujourd'hui, ça commence avec toi !

mp3tube.net/br/musics/Edith-Piaf-Non-je-ne-regrette-rien/153123/ace="Arial" size="2"> Edith Piaf - Non je ne regrette rien

9 comentarios:

BUENAS NOTICIAS dijo...

Labelia, bienvenida de vuelta!!!! Genial texto y genial canción. La voz de Edith Piaf arrastra ríos de lava con su fuerza...
Un abrazo fuerte!

arena dijo...

Me alegra ver que has vuelto se te echaba de menos, pero has vuelto con todo este relato es tremendo...un beso gramdote navegante.

LABELIA dijo...

Gracias "Buenas Noticias". Si, Piaf siempre con esa fuerza, la vorágine de su misma debilidad o ternura de "mome". Nunca agradeceré bastante a mis profesores, algo que reivindico siempre, el amor a la literatura, a la música, al cine, buenos compañeros de viaje. Escuchaba a Piaf, Moustaki, Brel con la misma emoción que lo hago ahora. Hay un bar en el Born que es muy "Piaf", he recordado que debo volver. Un abrazo, fuerte, también

LABELIA dijo...

Y a mi me alegra que te alegre, Arenita. Tremenda canción, si.
No, nada de nada,
No, no lamento nada
Ni el bien que me han hecho,
ni el mal. ¡Todo me da igual!

No, nada de nada.
No, no lamento nada.
Eso está pagado, barrido, olvidado.
¡Me importa un bledo el pasado!

Con mis recuerdos
hice una fogata.
mis tristezas, mis placeres,
ya no los necesito.

Barridos los amores
y todos sus temores
Barridos por siempre
comienzo de cero.

"No, nada de nada,
No, no lamento nada
Ni el bien que me han hecho,
ni el mal. ¡Todo me da igual!

No, nada de nada,
No, no lamento nada.
Porque mi vida, mis alegrías
Hoy, todo eso comienza contigo"

En estos días de letargo doloroso he hecho una maratón de cinemanía-laliana, me hacía falta, y visionando "La vida en rosa" recordé lo mucho que me gusta Piaf, Brel, temendos, rotundidad a tumba abierta. Seguiré, siempre sigo aunque me pare. Gracias navegante.

Felipe dijo...

Guapa, te echábamos de menos: tu sonrisa y tu verbo libre.
Cuídate, un beso

La paciente nº 24 dijo...

Claro, pero si ya llevamos un par de cervezas ¿quieres que nos emborrachemos? Pues pasemos directamente al ron o al whisky, -¿un vino?- lo que prefieras. Eso sí, no prometo ni etiquetas azules ni gran reserva, pero tengo mucho hielo en la nevera. ¿En tu plaza o en la mía?

J. J. García Rodríguez dijo...

La memoria, individual o colectiva, no tiene nada que ver con la ondas de tecnología punta. No hay botón ON/ OFF ni tecla de escape. Se recuerda porque se ha vivido, faltaría más. Para qué tentar al Alzheimer emocional... Si algún día uno puede sentirse orgulloso de haber amado es gracias a que puede recordarlo. Si uno puedo volver a enamorarse es porque recuerda qué es amar. Inhumano es no recordar, o vivir con el recuerdo enquisado, sin dejar que se exteriorice para que se disuelva entre la ausencia y lo imaginario...

¡Joder, casi me creo lo que estoy diciendo!

Calle San Juan de Dios Nº8 dijo...

No lamentes nada de lo que hagas.
No permitas que el mundo que te rodea haga que tus decisiones y tus errores parezcan ridículos.
Siente y asume todo y disfruta lo malo casi tanto como lo bueno,m por que lo elegiste tú y sólo tu.
No hay nada más grande que la libertad de equivocarse, sobre todo cuando al final sale todo bien y aprendes de lo malo consiguiendo grandes cosas y experiencias.
Un saludo

Mimí dijo...

Me pareces más real cuando comentas, aunque es verdad que es la primera entrada que leo tuya, pero la encuentro sobre cargada, que abusa de uno u otro aspecto, a no ser que tú estés con un pie en cada continente, y después de leerte comentando, no pareces.
Un saludo, desde los mares de Extremadura.cromnate