martes, 2 de diciembre de 2008

CAÍDA LIBRE EN AZUL.




























Acantilados de Begur (Girona)
Ayer oí tu voz como si fuese algo cotidiano.
Los antes de los antes,
se esfumaron por el vaho.
De entre el extractor de la cocina y mi pecho
surgió una incandescencia indeleble.
Deseo.
Reviso mis papeles mojados
con miedo al miedo.
pues me miran los cachivaches acumulados
en estancias cada vez más pequeñas
llenitas de oquedades antiguas,
de falsos Prometeos que solo quieren gas para su “burner”
Memento, homo
¿Me das lumbre?
¿Me das lumbre mientras continuo labores de Antígona provinciana
a punto de desafiar a la caspa y al coro?
Sabes tú,
se yo,
que no eres capaz de romper las olas que nos separan,
Olas.
Olas como montañas.
Tierra como marejada.
Tierra.
Yo, en grito abierto.
Empujadme,
¿Hay algo más bello que lanzarse al vacío?

4 comentarios:

Alvaro dijo...

Las palabras,elpaisaje,tú con tus aristas de paisaje y palabras.No digo más,no quiero romper el encanto.
Alvaro

La paciente nº 24 dijo...

No he podido comentar este post, lo he leído, varias veces, lo he leído. No puedo comentar que pasan mares sin romper olas, murallas o cementos. No puedo. Lo he leído, releído, con ojos autobiográficos y alguna emoción ya gastada “por el soplo de un despiadado amor” como escribió la poeta. No he podido. No puedo. Pero te leo, te veo, te conozco…

Eulàlia B. P. dijo...

Alvaro, gracias por tus paseos por estos lares, no siempre cómodos, no siempre alegres. Todavía no tengo casa en Begur, ni puedo ver el azul Cadaqués desde una ventana propia. Nos queda la lotería, jajaja.
Gracias y petons.

Eulàlia B. P. dijo...

La paciente nª 24 es siempre bienvenida y de paciente a paciente te diré, que si, que lo entiendo, y que te leo, te veo con ojitos de emociones empáticas.
Tu y yo sabemos que podemos romper las olas-ya lo hemos hecho-y lo seguiremos haciendo. No hace falta ser lars Von Trier para romper las olas-- me encanta esa película--no obstante, hay emociones que no están instaladas en algunos homos, luego entonces hay una incapacidad de serie. En el fondo, nena, somos unas privilegiadas, tan solo por la experiencia de sentir.
Me gusta tu pasillo. Iré.